Nueva etapa, nuevas (y viejas) herramientas

Hace dos meses que cambié trabajo a uno con más carga de análisis, lo que conlleva que necesite adquirir más y mejores prácticas con mi organización, especialmente el código. En dos meses he tenido que adoptar nuevas formas de hacer las cosas y me apetece dejar constancia de qué cosas ya utilizaba, y de cómo está siendo el proceso de incorporar cosas nuevas.

Continue reading

ThinkPad P15 G2, “el PC de casa”

Llevo queriendo actualizar portátil desde antes de volver de Inglaterra. Y llevamos hablando en casa de la posibilidad de tener un “ordenador doméstico” desde incluso antes. Con esto segundo me refiero a un equipo que cumpla el rol que solían tener los ordenadores en los 90 y 2000, una máquina para tener documentos organizados, capaz de servir tanto como para arreglar trámites como centralita multimedia y de descargas, o para tener música de fondo. Nuestros portátiles ya cumplen con ese cometido, pero no se siente igual. Sobre todo porque creo que el uso personal debería estar separado de las cosas más serias como papeleos importantes, por si acaso le pasa cualquier cosa. Y por tenerlo todo centralizado.

En paralelo a todo esto, ahora estoy en un trabajo en el que tengo que manejar un gran volumen de datos y mucho código (más del que puedo abarcar con mi mente), y parte del trabajo implica, si lo queremos hacer bien, correr cosas en contenedores y en sistemas paralelizables. Sería guay disponer de un cacharro donde montar un sistema así a coste casi cero, similar a los “homelabs” que se monta la gente en su casa, para poder aprender a base de tocar sin fastidiar lo que va “a producción”. El aparato que tenía en UK, un Dell Precision de 24 núcleos y 32GB, era divino para esto, pero ya no lo tengo.

Así que, una vez ya mudados aquí, me dispuse a poner solución a algunos de estos problemas, y fue así como encontré en Ecoportátil un Thinkpad P15 de segunda generación, y de capacidades parecidas a aquel Dell.

Continue reading

Notas sobre Buenas Noticias

Llevamos un buen tiempo con noticias horrorosas e interconectadas, en unos tiempos que distan mucho del tipo de futuro que yo imaginaba cuando era adolescente. No estaba en mi cartón del bingo tener que preocuparme por cosas que pensaba que habíamos dejado atrás.

Es muy fácil perderse en la vorágine de noticias, desmotivarse, y pensar que como todo se está yendo a la mierda ya nada importa. Y aunque así fuese: seguimos viviendo levantándonos cada día, comiendo, cuidando la casa, atendiendo un trabajo. Debemos recordar que, en general, el impacto individual de estas noticias es como un caudal continuo de narrativas opresoras y desmoralizantes*. Si no nos lo miramos, el “runrún” irá penetrando y minando nuesto día a día y cómo nos relacionamos con el mundo y nuestra gente.

Por eso no son pocos quienes opinan que hay que saber cuándo dejar de leer estas noticias horribles, pero es igual de importante buscar fuentes de BUENAS noticias.

Continue reading