Llevamos un buen tiempo con noticias horrorosas e interconectadas, en unos tiempos que distan mucho del tipo de futuro que yo imaginaba cuando era adolescente. No estaba en mi cartón del bingo tener que preocuparme por cosas que pensaba que habíamos dejado atrás.
Es muy fácil perderse en la vorágine de noticias, desmotivarse, y pensar que como todo se está yendo a la mierda ya nada importa. Y aunque así fuese: seguimos viviendo levantándonos cada día, comiendo, cuidando la casa, atendiendo un trabajo. Debemos recordar que, en general, el impacto individual de estas noticias es como un caudal continuo de narrativas opresoras y desmoralizantes*. Si no nos lo miramos, el “runrún” irá penetrando y minando nuesto día a día y cómo nos relacionamos con el mundo y nuestra gente.
Por eso no son pocos quienes opinan que hay que saber cuándo dejar de leer estas noticias horribles, pero es igual de importante buscar fuentes de BUENAS noticias.
Continue reading


